jueves 28 de agosto de 2008

¿Alguien ha querido pensar en los niños?

En Popayán los estudiantes del Liceo piden un profesor frente a la Alcaldía. La respuesta del médico electo por voto popular es tener listo para el ataque al "Escuadrón Muerte A Diaro", ESMAD.

Si así es con los niños, no quiero ni pensar como será con el resto de colombianos criaditos, viejos, pero hambrientos que claman por lo justo.

lunes 4 de agosto de 2008

Amenaza

Es natural que la Tierra se estremezca cuando yo, específicamente este ser de carne, huesos y babas, cierre la boca definitivamente. Se confirmaría con simpleza lo que dice la canción:

"Cuando el tartamudo calla, seguro que va a pelear".

viernes 1 de agosto de 2008

Teografía breve

Este es el triste final de un día sin fortuna, de veinticuatro horas marchitas pasadas por humo de máquina discotequera.

Apunto en el cuaderno de los finales, this is the notebook of Esther Piscores's endings, pese a que el día no es invento mio, sino de un dios que me hizo a su imagen y semejanza. Pobrecito. Tartamudo y flaquito, jorobado y débil. Pobre dios. Si me lo encuentro por ahí le hago el favor de creerle.

Pero es que no es pobre porque es dios y en vez de tartamudear, escribe lo que quiere decir en papelitos de colores y los pega en la nevera para que la mamá se acuerde de no fritar demasiado el huevo. Cuando el huevo le queda muy frito, dios se pone triste y llora y no come. Y claro, la mami nunca lee los recados sino que pregunta y se enoja si dios no le contesta. "Así no se puede mamá", piensa desconsolado y vuelve a su cuarto para seguir dándole forma a los mocos que se saca de puro aburrimiento e inexorable, sacrosanta gripa.

jueves 3 de julio de 2008

Carambolas de la historia

El 20 de julio de 1810, un grupúsculo de criollos revoltosos le volteó el mascadero a un viejito gagá, le quebraron el florero y, de la nada, se armó una caricatura de Asamblea Permanente o Cabildo Abierto, como dicen los textos escolares.

Esos mismos textos con los que aprendimos la historia patria hablan del 20 de julio como el día clave para que Colombia naciera. ¿Cuál independencia? Lo que hicieron fue quitarle el peluquín al virrey Amar y Borbón y ponérselo ellos. Nadie dijo “Independencia”. Al contrario, se llegó al acuerdo de solidarizarse con su Majestad de España, pobrecito, preso por Napoleón.

Lo que se celebra en este día no es otra cosa que la aventura de un puñado de niñitos bien que, cansados de no hacer nada en la hacienda del papá, dijeron que qué pereza andar viendo vacas y esclavos, mejor caguémonos este país. Prueba de ello es que brillan como próceres algunos personajes cobardes y lambones que, apenas llegada la retoma española en 1816, recibieron a Morillo y Sámano con la misma alegría con que renegaron del rey el 21 de julio. Ahí están mis paisanos Caldas y Torres (primos hermanos para variar en esta villa de incestos proceros). Y otros que no alcanzaron su verdadera dimensión histórica como Antonio Nariño o Atanasio Girardot.

Si celebramos una revolución mal hecha, a tal punto que un venezolano tuvo que venir a arreglar el despelote, estamos asumiendo que Colombia es un país a medias. Somos una democracia mentirosa desde sus orígenes y mediocre por herencia peninsular.

Independencia la que nos proporcionó Bolívar jugándose el pellejo con astucia y coraje. Pero ni así. Es como si a Colombia se le olvidara el florero, la vez que fue Patria Boba (a mi me late que todavía lo es) o que el padre de la patria es Simón, nacido en Caracas en un potrero lleno de vacas, las unas gordas, las otras flacas, las otras llenas de garrapatas.

Aunque también se celebra el 7 de agosto. Es una cuestión de épocas y calendario. Colombia ya ni se aferra a un florero mentiroso, sino que recita con más insistencia un juramento a la bandera importado de las riveras del Potomac. ¿Cuál independencia si el 4 de julio es día festivo en RCN y Caracol? ¿Cuál independencia si la silla que ocupó Bolívar ahora la calienta el culo de un vende patrias?

O es que la historia es muy chistosa y puede que se repita cíclicamente. No es por meter cizaña, pero si un venezolano hizo lo que hizo en 1819…

El show del peatón

Quiero ser estrella de la televisión. No había descubierto mi talento para la actuación hasta hace poco cuando un amigo hizo notar mi magistral interpretación del Chapulín Colorado en una reunión animada al calor del aguardiente. Entonces, a la mañana siguiente, comuniqué a mi familia la decisión de abandonar el octavo semestre y dedicarme por completo a pulir esas habilidades histriónicas, recién descubiertas.

Lo primero, fue sentarme a ver telenovelas, porque al parecer ese es el método de aprendizaje utilizado por las figuras del momento. Luego, invertí lo que quedó de la herencia del tío Ricardo en algunos retoques físicos necesarios (me niego a esperar un año en el gimnasio).
Tras la convalecencia de rigor, me di a la tarea de investigar: ahora, soy feliz suscriptor de TV y Novelas, Cromos y Tú. Descubrí que ser estrella de la tele es facilísimo. Más fácil de lo que parece. Entonces, todo el esfuerzo, el gasto en cirugías, las revistas de pelo y medio fueron a dar a la basura por inútiles.

Comprendí que el trabajo, la disciplina, son lo que cuenta. Es necesario ir mostrándose en escenarios pequeños, a público selecto. De hecho, con este truco, cualquier payanés tiene la posibilidad de dar el salto a la pantalla chica. Solo es cuestión de preparar bien el personaje: el escenario es la ciudad y el público, el policía lagañoso que busca sospechosos a través de las cámaras de seguridad.